Asamblea Feminista Agua Santa Nueva Aurora de Viña del mar

Buscando nuevas formas de organización y habitar

La crisis social y económica de nuestro país ha golpeado fuertemente a los hogares de los pobladores y pobladoras en el último tiempo. Luego del estallido social del pasado octubre y posterior coyuntura generada por la pandemia por el covid-19, han surgido ollas comunes para ir en ayuda de los miles que han perdido su fuente de trabajo y ven con impotencia que no pueden llevar el alimento a sus hogares.

Una de estas ollas es la organizada por la Asamblea Feminista Agua Santa Nueva Aurora de Viña del Mar, siendo la única en su tipo en la región y quizá del país. En Play Motiv quisimos conversar con ellas para conocer su experiencia y sus sueños como mujeres pobladoras.

¿Cuándo nace la asamblea y en qué contexto?

Natalia: En un comienzo nos comenzamos a juntar luego del estallido, pero como Asamblea territorial Agua Santa Nueva Aurora, generando cabildo en la plaza y actividades en el territorio, pero después del año nuevo en el 2020 se formó ya netamente feminista.

¿Por qué una asamblea feminista?

Catalina: El tomar la decisión de formar un espacio distinto al de la Asamblea territorial con compañeros hombres, es por la necesidad de un espacio de organización entre mujeres o entre disidentes que en el fondo pudieran tener otras lógicas de organización distinta a las que se dan en una asamblea, con una forma tradicional de organizarse un poco más masculina como la que se está más acostumbrado. Tratar de crear un espacio en donde podamos ver las propias problemáticas que nos atraviesan, la violencia machista que se vive en los territorios, poder hablar estos temas y reflexionar respecto de ellos, por eso también es importante decir que no es una asamblea de mujeres, sino que es una asamblea feminista que busca visibilizar la violencia que hay hacia mujeres y disidentes en la población, que busca que las mujeres y disidentes se puedan organizar, y por eso la importancia también de llamarse asamblea feminista.

Natalia: También el cambio de la lógica de asamblea territorial a asamblea feminista es porque la política siempre ha estado ligada a un espacio de género masculino y empezar a posicionarse como mujeres, implica necesariamente tener primero una reflexión desde nosotras mismas, de cómo empezar a gestar una forma distinta y no nosotras adaptarnos y movernos dentro de la lógica ya existente dentro de parámetros patriarcales, si no que crear una orgánica con dinámica propia según nuestras necesidades y sentires.

Catalina: En el fondo no se trata de que como vecinas del territorio Nueva Aurora Agua Santa no podamos participar de espacios mixtos, sino que también es necesario tener un espacio diferenciado para nosotras.

Ustedes organizan una olla común, cuéntennos acerca de esta iniciativa.

Catalina: Nosotras estamos llevando a cabo una olla común en la población de Nueva Aurora desde hace tres meses. Todos los domingos repartimos almuerzos a más de 200 personas a la fecha y esta iniciativa nace del conversar entre nosotras, que hay pobladoras y pobladores que están pasando hambre, en el fondo es darse cuenta de la necesidad que había de alimento y que como espacio organizado vimos la necesidad de hacer algo. Entonces vino todo el tema de la pandemia, de la imposibilidad de seguir haciendo actividades en persona, pero nosotras queríamos también seguir activas como organización, como un espacio cohesionado, por eso lo conversamos y vimos que la necesidad de ese momento era el alimento, por eso tomamos la iniciativa de llevar a cabo esta olla común.

Natalia: También, en la lógica de sólo el pueblo ayuda al pueblo y sintiéndonos como parte de un sector en el que había gente que estaba necesitando y que se les hacía muy difícil la situación en sus hogares en este contexto de pandemia, decidimos también contribuir con nuestros propios vecinos los que habitan el mismo espacio en que nos desenvolvemos.

Catalina: Eso es importante, agregar que la olla de nosotras la caracterizamos como una de tipo autogestionada, entonces no respondemos a instituciones ni a autoridad local alguna, y eso es un tema en la asamblea de que puedan los vecinos entenderlo. Así que, en el fondo, somos un grupo de vecinas más al igual que ellos, que están tratando de organizarse para buscar soluciones a las necesidades que haya en el territorio desde los mismos vecinos, desde una lógica distinta y no esperar que desde las autoridades lleguen las soluciones, sino que entre nosotros también organizarnos frente a las distintas problemáticas que hay, que en este caso es la alimentación.

¿Cómo obtienen recursos para esta iniciativa?

Natalia: Como forma auto gestionada visibilizamos que necesitábamos recursos y la gente comenzó a realizar donaciones como personas anónimas y nosotros tratamos de mantener ese anonimato y funcionar sin patrocinios. Ha habido empresas del sector o agrupaciones que nos han hecho donaciones grandes, pero la idea es mantener el principio de la solidaridad y que sea desinteresadamente.

Catalina: Claro, y por lo mismo también nosotras hacemos campaña o difusión más que nada constantemente, porque en esta idea de que sólo el pueblo ayuda al pueblo la olla sólo se puede llevar a cabo si continúan los aportes de distintas agrupaciones y organizaciones del territorio, eso es lo que la mantiene viva.

En el presente siglo y en especial durante la última década miles han marchado por el fin de las AFP. El fin del CAE por educación y salud gratuitas y fin del patriarcado. ¿Ustedes creen que las cosas van a cambiar en el país?

Catalina: Nosotras como organización, como asamblea feminista, creemos que sí están las ganas porque este sistema capitalista y patriarcal cambie, y por lo mismo es que nos reunimos y organizamos porque queremos lograr transformaciones, al menos a nivel territorial. Queremos poder visibilizar la violencia machista que hay, poder generar redes con las mujeres del territorio que podamos contar unas con otras en momentos en que se necesite algún tipo de ayuda, no de una forma existencialista, sino que entre todas y todes podamos cooperarnos, ayudarnos frente a las distintas problemáticas y necesidades que hay en el territorio. Entonces, viendo todo eso, nosotras creemos que sí puede cambiar la situación y que para intentar acabar con el sistema actual, es súper necesario un trabajo territorial con una organización horizontal, una organización feminista porque para que también haya un cambio es importante una organización no a secas, sino una organización feminista si queremos una transformación más profunda.

Natalia: Yo creo que en verdad el cambio ya se inició, porque ya se están gestando este tipo de dinámicas orgánicas desde una lógica distinta a la que ya existe que es el estado capitalista creado en un contexto súper patriarcal, y ya se están gestando este tipo de organizaciones, ya existimos muchas personas que nos movemos bajo otras lógicas de cómo relacionarnos entre nosotros mismos, como desde lo afectivo, lo económico, obviamente lo político, etc. De a poco se han ido construyendo otro tipo de redes entre las mismas personas, que se evidenció en el estallido el cual da el pie también totalmente para la construcción de asambleas territoriales. Eso posibilitó, por ejemplo, ahora con la pandemia lo vemos que fácilmente se levantaron un montón de territorios con ollas comunes porque los vecinos ya se conocían.

Ya habían asambleas territoriales a lo largo de todo Chile que son las que en muchos casos están sosteniendo las ollas comunes entonces ahí ya hay una dinámica, una lógica distinta que se está construyendo y que quizá sea un camino lento, quizá no podamos rápidamente hacer los cambios estructurales que esperamos, que pretendemos, ya nos estamos moviendo de una manera distinta y las nuevas generaciones están creciendo criados por otras mentes distintas a las que cada vez esperamos vayan quedando más obsoletas. Mentes que se vayan transformando bajo la nueva forma de organizarnos que tiene que ser en conjunto y en sintonía con las necesidades de cada ser humano, también de la tierra, el movimiento medio ambientalista, una economía solidaria circular, la agroecología, etc. Tienen que ser cambios desde todas las aristas, desde todas las veredas bajo claramente una lógica no patriarcal, por eso es importante comprender el feminismo para que este cambio sea desde esa lógica.

Catalina: Escuchando a mi compañera pienso que, y volviendo a la pregunta de si creemos que habrá algún cambio, entonces el cambio ya partió y hay que seguir impulsándolo y la organización ya se está dando en Nueva Aurora y Agua Santa porque que yo recuerde no había existido una organización feminista y ahora la hay y eso es un cambio súper importante, que los vecinos hablen que las feministas de la población están haciendo tal cosa ya es muy importante, instalar la palabra feminismo que se deje de ver como una palabra negativa, como algo malo.

Entonces son pequeños cambios pero que a nivel territorial igual hacen la diferencia, y pienso que hay que apostar por un trabajo territorial y eso nos vaya potenciando para enfrentar las distintas problemáticas.

¿Se sienten representadas por alguna organización social, llámese mesa social, cabildos, cordones vecinales u otras?

Natalia: En estos momentos como asamblea no nos identificamos ni organizamos con ninguna otra instancia territorial que esté fuerte y presente que digamos que nos pueda representar o tengamos alianza o algo así, en general trabajamos de una forma muy horizontal. Sí de repente nos hacemos apañe o ayuda con otras agrupaciones feministas o participamos de una red de economía que es pueblo a pueblo, que es una red de abastecimiento que cubre territorios de Viña y de Valpo, pero es más que nada basado en una lógica de economía y no como una instancia de toma de decisión política igual varias de nosotras, pero de forma independiente, participan o han participado en otras agrupaciones o lógicas dinámicas pero como asamblea propiamente tal, no.

Catalina: Dentro de lo que algunas compañeras participan, está por ejemplo la Asamblea territorial de Nueva Aurora Agua Santa, que en estos momentos no está muy activa pero para el estallido por ejemplo o luego en el verano hay compañeras que participaban de ese espacio u otras que participaban en el movimiento de Viña por los Cerros.

¿Qué mensaje enviarían a las y los pobladores del país?

Catalina: El llamado que se podría hacer desde la asamblea a los pobladores y a las pobladoras sobre todo es a organizarse, a generar organización en los distintos territorios para poder buscar soluciones o identificar las necesidades y hacerles frente desde la misma organización vecinal.

Creemos que es importante no sólo poder buscar alternativas desde lo que nos pueda ofrecer la institucionalidad, si no que desde las mismas poblaciones surjan alternativas como ésta que te decíamos de la red de abastecimiento, en que nosotras participamos, que justamente abastece de verduras y frutas a distintos territorios, y que es un ejemplo claro que desde las mismas poblaciones pueden surgir soluciones en este caso de alimentos. Entonces es un llamado a organizarse y a las vecinas, a las mujeres del territorio, que se sientan con la confianza de que pueden sumarse a este espacio que está en construcción, que busca que entre todas podamos protegernos, podamos conversar y, sobre todo, darle cara a la violencia machista que sabemos que hay en el territorio.

Natalia: Yo veo dos líneas para hacer un llamado. Una que es cómo nos relacionamos entre nosotras en la manera que te brinda seguridad y de cuidarse, es conocer a tus vecinos, saber que con ellos puedes contar, que sean tu red de apoyo, de ayuda, de contención para solucionar problemas. La mejor forma de solucionarlos es en conjunto, entonces es súper importante el hecho de organizarse. Por lo que decía mi compañera, respecto al tema político y cómo redistribuimos los recursos y también la contención emocional que te da el pertenecer a un lugar a una zona geográfica.

El otro llamado es el de apropiarse de los espacios que habitamos, del lugar en el que nos desenvolvemos, utilizar los lugares, las plazas, conocer el terreno en el que uno vive, la geografía, qué plantas crecen poder hacer huertas comunitarias, compost, también es parte de cómo nos organizamos en los territorios desde cómo nos desenvolvemos como humanos y habitantes de un espacio.

Mauricio Jara

Colaborador Play Motiv